Caballos

Caballos

La anciana flotaba sobre el campo como si su espíritu estuviera aprendiendo a ser viento. De su pecho, diluyéndose, surgían unos caballos que nadie esperaba. No eran criaturas reales sino fragmentos de su alma escapando al galope.

Es posible que el alazán fuese su valentía intemporal, el tordo representase sus miedos más antiguos y el bayo su risas que aún seguían temblando en el aire. Cada uno, al alejarse, la miraba y la reconocía como madre y origen.

Cuando el último se perdió en la llanura, aunque los latidos de su alma siguieran corriendo, el rostro de la mujer se transformó en cielo.

A.I. (Copilot) y posterior edición.